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Flan Chino El Mandarín

El flan chino El Mandarín, no era chino sino gallego

¿Recuerdas aquella cajita con un venerable anciano chino dibujado en ella? De allí salia un polvo que se mezclaba con leche y luego se depositaba en moldes o tazas en cuyo fondo se había recubierto de azúcar fundida, o sea, caramelo casero. Aquello era una delicia. Y la mayoría de los niños de allá por los 50 aquel era el único flan que conocían. Cuando por pirmera vez oyeron eso de flan de huevo, les sonó a chino. Pero no al entrañable Flan Chino El Mandarín, solo las natillas podían competir con este acuzarado postre.

Pues efectivamente. El flan es un postre muy antiguo. Las primeras noticias de un preparado a base de leche, huevos y miel viene de los griegos. La receta más antigua citada en textos habla de un preparado romano con estos ingredientes al que se agregaba pimienta, no era lo que conocemos como un postre, se denominaba tyropatina. Con ese nombre no lo comeríamos ¿verdad?

En la Edad Media se convierte en un alimento de cuaresma (cuando la religión cristiana prohibe comer carne). En esa época se elabora con azúcar y caramelo. Osea, era un alimento de clase muy acomodada. El nombre de flan data del siglo VII, proveniente del francés antiguoa flabo. Esa receta es la que con pocas variaciones ha llegado a nuestros días. Ya en el siglo XVIII se toma como un dulce, un postre. La receta tiene su máxima difusión en Francia, España y Portugal. A hispanoamérica llega a través de la invasión española.

Entonces ¿de donde viene el flan chino Mandarín?. Pues tengamos en cuenta que ese rico postre es complejo de preparar, necesita tiempo y no estaba al alcance de cualquiera. En la España de los años 50, todavía con cartilla de racionamiento, conseguir huevos o azúcar no era tarea fácil. Y la leche era muy amiga del agua. Pero llegó la industria alimentaria para solucionar el problema. Un químico español, Alfredo Valdés García, encontró que el huevo podía sustituirse por agar-agar. Aquel preparado solo necesitaba agregar el azúcar fundido y la leche (incluso algo aguada) y tenías un producto que podía considerarse perfectamente un flan casero. Tenía la forma, el sabor y textura se parecía algo, sobre todo si nunca habías probado el flan de huevo. Se vendia en cajitas de cartón con el famoso chino en la portada y también en cajas para preparar 300 flanes.

Muñecos para el flan Mandarín
Los muñecos del flan Mandarín

El empresario gallego José Ferro Rodeiro, en los años 50 inicia en el pueblo de Muras (Lugo) la fabricación y comerciallización de ese producto, con el nombre de Flan Chino Mandarín, un nombre que hacía referencia a la lejana China, a lo exótico. Claro que tembién era amarillo. Para pormocionar el producto la misma empresa creó una serie de muñecos de plástico, pintados y decorados a mano por mujeres de Muras, que fueron muy conocidos en aquellos años. De hecho su empresa evolucionó hacia esta industria (hoy es Grupo Plasticos Ferro), mientras el flan chino sigue fabricándose por la marca Dr. Oetker. Su fórmula originaria ha cambiado como es lógico y hoy ya trae hasta el caramelo preparado.  Realmente un postre rápido, muy rico y, sobre todo, muy barato.

Pero recuerda que el flan se hace con leche y huevo y el flan de sobre es otra cosa, aunque en más de un restaurante te lo ofrecerán como flan casero o flan de la abuela, quizás para diferenciarlo de eso otro que venden ya preparado y que solo tienes que desmoldar para comerlo.

Envase industrial de flan mandarín
Cerámica del flan Mandarín
Caja de flan y muñeco de cerámica promocional