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Fundador, está... como nunca


Fundador, cuando era un coñac.

Las raíces de estas antiguas bodegas fabricantes de Fundador están en el espíritu emprendedor de un irlandés (Patrick Murphy) y un francés (Juan Haurie y Nebout) que se unieron para fundar las compañía allá por 1730. Una empresa que no tuvo demasiado éxito, hasta que un sobrino nieto de Hauire tomó el mando y reflotó la empresa. Era Pedro Domecq Lembeye, francés que que abandonó su país por aprecio a su cabeza, es decir, huyendo de la revolución. Siemrpe ligado a la empresa de su tío abuelo, hacia 1822 la rescata de la bancarrota fundando la compañia Pedro Domecq.

Modernizó las instalaciones, amplió los viñedos y logró que las bodegas adquirieran una situacón privilegiada en el comercio de vinos de Jerez. Su excelente relación con la importadora inglesa de vinos de Jérez ayudó a este relanzamiento. Y su posición mejoró apreciablemente cuando el rey absolutista Fernando VII, en 1823, le concede el privilegio especial de llevar el Escudo Real en sus marcas y convierte a las bodegas en proveedora de la casa real. Ya por entonces los reyes andaban metidos en los negocios.

Coñac Fundador
Algunos años más tarde, en 1869, se hace cargo de la empresa, Pedro Domecq Loustau, por cierto el primer Domecq que se casa con una jerezana. En 1874 comienza a fabricar el primer coñac que se destilaba en el marco de Jerez. El origen de este producto es algo azaroso, según cuenta la leyenda, al parecer recibió un encargo de un comerciante de Amsterdam que le solicitó "500 botas de aguardiente, sin límite de tiempo ni precio". Para atender este pedido, Don Pedro tuvo que ampliar sus destilerías dotándolas de los mejores alambiques y de las técnicas más avanzadas de la época. Los limpios y transparentes aguardientes así obtenidos costaron una fortuna y, como aquel comerciante holandés rescindió el contrato, el producto quedó almacenado en las barricas de roble usadas para la crianza de jerez para ser vendidas más adelante.

Al cabo de cinco años, al tomar muestras de aquel aguardiente envejecido, tras absorber los pigmentos de la madera y los aromas del vino, se ennobleció y resultó en un producto bastante agradable. Vamos que obtuvieron lo que sería un coñac. Al parecer fué así como nació lo que entonces se conocería como el coñac Fundador. Aún siendo bien antiguo, al parecer el primer cognac (bueno brandy) fabricado en España es el Brandy 1866, de las bodegas Jiménez y Lamothe, en sus destilerias de LaPalma del Condado.

Ya puestos aclaremos algo. Se llamó coñac, pero no era coñac. Básicamente porque el coñac ha de ser elaborado con un determinado tipo de uva (criada específicamente en la región francesa de Cognac), el envejecimento se realiza en roble francés, en barricas que solo han contenido coñac, lleva un doble destilado y mezcla de añadas. En suma este producto no era coñac. Las denominaciones de origen le terminan de quitar el nombre, y Fundador se convierte en lo que realmente es desde el principio: un brandy.

Este brandy Fundador es un espirituoso de color oro viejo con destellos irisados. Posee un aroma equilibrado, limpio, con olor a madera ensolerada de ricos matices vinosos. Su sabor es suave, dejando en la boca una agradable persistencia.

Los discos sorpresa de Fundador

Discos sorpresa de Fundador

Estos Discos Sorpresa, de los 60 y principios de los 70, eran obsequios que la casa Pedro Domecq (Bodegas Domecq), regalaba por Navidad a los que compraban el coñac Fundador. Era la época en que el brandy era un artículo de primera necesidad y el disco un producto de lujo, los "discos sorpresa Fundador" monopolizaban las estanterías junto a los tocadiscos o pickup (pronunciado con la u claro).

Los discos cambiaban año tras año, algunos de ellos con premios que se indicaban al final de las dos canciones de una de las caras del disco. Los premios iban desde un Simca 1000 o bien un Citroen 2CV -según el año- También podíamos ser agraciados con televisores Philips, tocadiscos Iberofon, mecheros Flaminaire, Frigoríficos, estuches con dos botellas Domecq o maquinas de afeitar.

Los discos sorpresa "Fundador" venían con la tonada publicitaria de la casa: ¡Está... como nunca! Entre las canciones que podíamos escuchar se encontraban: Brindis, de Manolo Escobar; Yo no soy esa, de Mari Trini; Yo te diré, de Karina; Sólo tú, de Módulos; Tracatra, de Peret; Jurame, de Los Tres Paraguayos; Una perla en el mar, de Los Payos; Una noche, de Los Alba; Help, de Tony Ronald, y un largo etc.

Y por supuesto además de su pegadiza tonada publicitaria, no podemos olvidar a Don Pedrito, ese muñeco con un aspecto muy de español: bajito, regordete y con bigote, con cara de aficionado a la buena bebida (su nariz lo delataba) que nos animaba en muchos de los anuncios de este brandy. Nacido en 1960 llegó a salir del mundo publicitario apra entrar en el mundo del tebeo, cuando en 1964 Bruguera compra los derechos y encarga a Francisco Ibáñez para crear historias de este simpático personaje. En el semanario Tio Vivo este simpático y boinachón personaje iba encontrando con gente a las que aconsejaba con mas buena intención que entendederas, por lo que creaba graciosos desaguisados por sus malentendidos. El personaje desapareció en 1967.