| El
Quijote a través de las colecciones de cromos de Chocolates Lloveras
Chocolates
Lloveras presentó hacia 1960 la más amplia colección
de cromos basados en El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. En
un total de 240 reproducciones por offset. Se resumían los principales
episodios que conforman ambas partes de la novela de Cervantes. Para la
realización de este álbum, el ilustrador elegido fue Ignacio
Hernández Suñer "Íñigo", dibujante español
de la Editorial Bruguera, entre cuyos trabajos destacan las ilustraciones
para las Fábulas de La Fontaine (1963), El Libro de la selva de
Rudyard Kipling (1987), El Conde de Montecristo, Los tres mosqueteros de
Alexandre Dumas (1988) o Cinco semanas en globo de Julio Verne (1988).
Los cromos
de "Chocolates Lloveras", que se acompañan de un breve pie de foto
explicativo, nos muestran a los personajes cervantinos como héroes
de dibujos animados caricaturizados, exaltándose su carácter
más cómico o paródico. De este modo, Íñigo
nunca plasma la versión de los hechos imaginados por don Quijote,
lo cual justificaría sus andanzas, sino que preferentemente opta
por reflejar la firme realidad con la que este caballero andante siempre
choca de bruces. No obstante, también hay algunas excepciones, como
la "simulación" del vuelo de Clavileño o la "visión"
de un castillo en la cueva de Montesinos. Incluso, podemos apreciar la
inserción de ilustraciones que, lejos de este tono divertido, recogen
hechos de cierta truculencia, tal y como sucede en el encuentro de Sancho
con los bandoleros ahorcados. Por último, cabe detenernos en el
comentario del sistema publicitario que rodeó la aparición
de este álbum. "Chocolates Lloveras" impulsó la edición
en exclusiva de diversas colecciones de cromos, entre las que se encontraban
las dedicadas a personajes Disney (Mickey, Donald, Pluto, etc.) y a reconocidas
novelas (20.000 leguas de Viaje submarino, Viaje al centro de la Tierra
y Don Quijote de la Mancha). En el caso que nos ocupa, esta marca comercial
resaltaba su pretensión de ofrecer al público la serie más
completa posible de ilustraciones con las andanzas de D. Quijote y, por
supuesto, tras esta aparente intención pedagógica, se escondía
una hábil estrategia de marketing desarrollada por el director publicitario
Domingo Font. El coleccionista debía seguir un complejo sistema
de canje por puntos, que eran debidamente proporcionados con la compra
de los productos "Lloveras" (chocolate súper-leche, chocolates Ana,
etc.), para solicitar directamente el álbum y, por correo, los cromos
deseados. Todo ello mediante la disposición de un "Certificado Personal"
que aseguraba el control del proceso por parte del proveedor. Y para reforzar
la eficacia de esta campaña, un slogan de rima fácil como
la canción: "De todas maneras..., chocolates Lloveras"
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