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FILOMATIC

Emisión: TVE
Estreno: Años 60

Miguel Gila, el humor, un arma que no mata

Gila se fue a los 82 años de edad. Inolvidables sus monólogos telefónicos, se hizo popular gracias a ellos en los años 50. Comenzó contando sus experiencias como voluntario de guerra y nadie podrá olvidar ya su "Hola, ¿es el enemigo?"


 

Uno de los muchos anuncios que Gila hizo sobre las cuchillas de afeitar Filomátic.


 

Miguel Gila se ponía ante el micrófono y metía a la gente en casa. A toda la gente; nadie quería perdérselo. Uno de médicos: el paciente metido bajo campana de un campanario. El médico, caraboniato narizotas, con un martillo picapiedra entre manos, dice: "Ahora vamos a ver si de verdad es sordo".
A Gila nadie -ni borracho ni sereno- lo fusiló, nunca estuvo en la cárcel y nunca fue exiliado político. Como él, en uno de sus monólogos más divertidos, Radio Nacional y TVE podían haber iniciado sus necrológicas con estas palabras: Miguel Gila nació solo porque su madre había salido a pedir perejil a una vecina. Bajó, y se lo dijo a la portera: "Oiga, que he nacido y mi madre no está en casa. Soy niño".

Apenas tenía diecisiete años cuando empezó la guerra y no ha contado formalmente lo que hizo en aquellos días. Nunca se alistó en el 5° Regimiento, el de Líster, aunque lo haya dicho o haya dejado que lo digan, pero, puesto a "ubicuar", con ocasión de un homenaje a Dolores Ibárruri ("Informe Semanal", 14-07-01) declaró: "Fui a alistarme a las Milicias Populares y me destinaron, afortunadamente, al 13° Regimiento, Batallón Pasionaria". No consta.
Terminada la guerra, los mozos que habían estado en la zona republicana y no eran prisioneros acusados de presuntos delitos fueron movilizados y a Miguel Gila lo destinaron al Regimiento de Infantería Toledo, en Zamora. Cayó muy bien; pronto era chófer del coronel, cargo de confianza en el que se ganó muchas amistades y simpatías. Allí empezó a colaborar en Radio Zamora y en el periódico Imperio (Prensa del Movimiento), lo que aumentó su popularidad. Ingresó en la Organización Sindical como funcionario del sindicato relacionado con el trigo y el pan. 
Se ha dicho en la Televisión del Estado que esos años los pasó en diversas cárceles franquistas y desde una de ellas empezó a colaborar en "La Codorniz". Justamente, en esa época de periodista y funcionario sindical inició su colaboración en el semanario de humor, lo que le animó buscar trabajo en Madrid, a donde se trasladó acompañado de su primera esposa. El zamorano Carlos Pinilla, subsecretario que fue de Girón, le ayudó proporcionándole trabajo en el diario El Alcázar. Sus amigos y compañeros de Zamora le despidieron con una comída-homenaje; el diario Imperio informó del acto en crónica titulada: "Adiós al camarada Gila". Durante su época zamorana pronunció un pregón de fiestas, y en la Semana Santa participaba como penitente en la Cofradía de Excombatientes. Estas fueron sus prisiones. 
Nunca fue exiliado político. Marchó a América en pleno éxito, cuando su primera esposa dio en perseguirlo acusándolo de adulterio, tan mal visto entonces. Durante esos años venía libremente a España donde su fama crecía gracias, entre otras cosas, a la televisión y al famoso anuncio de Filomatic y el gustirrinín.

Entre los numerosos galardones que Gila recibió a lo largo de su vida, en 1999 el entonces Ministro de Cultura, Mariano Rajoy, le hizo entrega del premo "Gato Perich". Se trata de un homenaje instituido por un grupo de humoristas en memoria del dibujante Jaume Perich.


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