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FUNDADOR

Fundación "Solera": 1874
Álvaro Domecq
Bodegas Pedro Domecq
 

 


 
Fundador, el primer brandy (antes coñac)

Dice un viejo refrán: "a vino de oro, corona de oro". Y así pensaba, sin duda, el monarca Fernando VII cuando, en 1.823, concedió a la Casa Domecq el privilegio especial de llevar el Escudo Real en sus marcas.
Algunos años más tarde, Pedro Domecq Loustau -que ya destilaba aguardientes para encabezar sus vinos generosos- recibió un encargo de un comerciante de Amsterdam que le solicitó "500 botas de aguardiente, sin límite de tiempo ni precio".

Para atender este pedido, Don Pedro tuvo que ampliar sus destilerías dotándolas de los mejores alambiques y de las técnicas más avanzadas de la época. Las limpias y transparentes holandas así obtenidas costaron una fortuna y, como aquel comerciante holandés no pudo pagar tan elevado precio, las botas quedaron almacenadas en las bodegas jerezanas.
Las excepcionales holandas, en contacto con la madera envinada que había servido para la crianza de jerez, tomaron el color oscuro de los pigmentos del roble, ennobleciéndose con los aromas del vino. Cuando Pedro Domecq degustó esta briosa quintaesencia, comprendió que había obtenido un brandy de gran personalidad. Así nació Fundador, el primero y más original de los brandis españoles.
De aquellas primeras botas, aún se conserva una en la famosa bodega de El Molino, firmada por el rey Alfonso XIII en la primera visita que giró a la Casa, en el año 1.904 y que puede ser visitada actualmente.
Elaborado a partir de la destilación de vinos de uva seleccionadas, se envejece durante largo tiempo por el tradicional sistema de criaderas y soleras. Es de color oro viejo con irisados destellos. Su aroma es equilibrado, limpio, con olor a madera ensolerada de ricos matices vinosos. Su sabor es suave, dejando en la boca una agradable persistencia.

Los discos sorpresa de Fundador

Estos Discos Sorpresa, de los 60 y principios de los 70, eran obsequios que la casa Pedro Domecq (Bodegas Domecq), regalaba por Navidad a los que compraban el coñac Fundador. Era la época en que el brandy era un artículo de primera necesidad y el disco un producto de lujo, los "discos sorpresa Fundador" monopolizaban las estanterías junto a los giradiscos. 
Los discos cambiaban año tras año, algunos de ellos con premios que se indicaban al final de las dos canciones de una de las caras del disco.
Los premios iban desde un Simca 1000 o bien un Citroen 2CV -según el año- También podíamos ser agraciados con televisores Philips, tocadiscos Iberofon, mecheros Flaminaire, Frigoríficos, estuches con dos botellas Domecq o maquinas de afeitar.

Los discos sorpresa "Fundador" venían con la canción publicitaria de la casa: ¡Está... como nunca!

Entre las canciones que podíamos escuchar se encontraban: Brindis, de Manolo Escobar; Yo no soy esa, de Mari Trini; Yo te diré, de Karina; Sólo tú, de Módulos; Tracatra, de Peret; Jurame, de Los Tres Paraguayos; Una perla en el mar, de Los Payos; Una noche, de Los Alba; Help, de Tony Ronald, y un largo etc.


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